Reconciliar a los hombres con Dios

Es obra de la conversión y de la santificación reconciliar a los hombres con Dios, poniéndolos de acuerdo con los principios de su ley. Al principio el hombre fue creado a la imagen de Dios. Estaba en perfecta armonía con la naturaleza y la ley de Dios; los principios de justicia estaban grabados en su corazón. Pero el pecado le separó de su Hacedor. Ya no reflejaba más la imagen divina. Su corazón estaba en guerra con los principios de la ley de Dios. “La intención de la carne es enemistad contra Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede.” (Romanos 8: 7.) Mas “de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito,” para que el hombre fuese reconciliado con Dios. Por los méritos de Cristo puede restablecerse la armonía entre el hombre y su

Creador. Su corazón debe ser renovado por la gracia divina; debe recibir nueva vida de lo alto. Este cambio es el nuevo nacimiento, sin el cual, según expuso Jesús, nadie “puede ver el reino de Dios.” El primer paso hacia la reconciliación con Dios, es la convicción del pecado. “El pecado es transgresión de la ley.” “Por la ley es el conocimiento del pecado.” (1 Juan 3: 4; Romanos 3: 20.) Para reconocer su culpabilidad, el pecador debe medir su carácter por la gran norma de justicia que Dios dio al hombre. Es un espejo que le muestra la imagen de un carácter perfecto y justo, y le permite discernir los defectos de su propio carácter.

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EL CAMINO A CRISTO: Amor Supremo

LA NATURALEZA y la revelación a una dan testimonio
del amor de Dios. Nuestro Padre celestial es la fuente de
vida, de sabiduría y de gozo. Mirad las maravillas y
bellezas de la naturaleza. Pensad en su prodigiosa
adaptación a las necesidades y a la felicidad, no solamente
del hombre, sino de todas las criaturas vivientes. El sol y la
lluvia que alegran y refrescan la tierra; los montes, los
mares y los valles, todos nos hablan del amor del Creador.
Dios es el que suple las necesidades diarias de todas sus
criaturas. Ya el salmista lo dijo en las bellas palabras
siguientes:
“Los ojos de todos miran a ti, Y tú les das su alimento a
su tiempo. Abres tu mano, Y satisfaces el deseo de todo
ser viviente”. (Salmo 145: 15, 16.)
Dios hizo al hombre perfectamente santo y feliz; y la
hermosa tierra no tenía, al salir de la mano del Creador,
mancha de decadencia, ni sombra de maldición. La
transgresión de la ley de Dios, de la ley de amor, es lo que
ha traído consigo dolor y muerte. Sin embargo, en medio
del sufrimiento que resulta del pecado se manifiesta el
amor de Dios. Está escrito que Dios maldijo la tierra por
causa del hombre. (Génesis 3: 17) Los cardos y espinas —
las dificultades y pruebas que hacen de su vida una vida
de afán y cuidado— le fueron asignados para su bien,
como parte de la preparación necesaria, según el plan de
Dios, para su elevación de la ruina y degradación que el
pecado había causado. El mundo, aunque caído, no es
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AMOR SUPREMO 7
todo tristeza y miseria. En la naturaleza misma hay
mensajes de esperanza y consuelo. Hay flores en los
cardos y las espinas están cubiertas de rosas.
“Dios es amor”, está escrito en cada capullo de flor que
se abre, en cada tallo de la naciente hierba. Los hermosos
pájaros que llenan el aire de melodías con sus preciosos
cantos, las flores exquisitamente matizadas que en su
perfección perfuman el aire, los elevados árboles del
bosque con su rico follaje de viviente verdor, todos dan
testimonio del tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y
de su deseo de hacer felices a sus hijos.
La Palabra de Dios revela su carácter. El mismo ha
declarado su infinito amor y piedad. Cuando Moisés dijo:
“Ruégote me permitas ver tu gloria”, Jehová respondió: “Yo
haré que pase toda mi benignidad ante tu vista”. (Éxodo
33: 18, 19) Tal es su gloria. Jehová pasó delante de
Moisés y clamó: “Jehová, Jehová, Dios compasivo y
clemente lento en iras y grande en misericordia y en
Fidelidad; que usa de misericordia hasta la milésima
generación; que perdona la iniquidad, la transgresión y el
pecado”. (Éxodo 34: 6, 7) “Lento en iras y grande en
misericordia” (Jonás 4: 2) “Porque se deleita en la
misericordia”. (Miqueas 7: 18)
Dios ha unido nuestros corazones a él con pruebas
innumerables en los cielos y en la tierra. Mediante las
cosas de la naturaleza y los más profundos y tiernos lazos
que el corazón humano pueda conocer en la tierra, ha
procurado revelársenos. Con todo, estas cosas sólo
representan imperfectamente su amor. Aunque se habían
dado todas estas pruebas evidentes, el enemigo del bien
cegó el entendimiento de los hombres, para que éstos
mirasen a Dios con temor, para que lo considerasen
severo e implacable. Satanás indujo a los hombres a
8 EL CAMINO A CRISTO
concebir a Dios como un ser cuyo principal atributo es una
justicia inexorable, como un juez severo, un duro, estricto
acreedor. Pintó al Creador como un ser que está velando
con ojo celoso por discernir los errores y faltas de los
hombres, para visitarlos con juicios. Por esto vino Jesús a
vivir entre los hombres, para disipar esa densa sombra,
revelando al mundo el amor infinito de Dios.
El Hijo de Dios descendió del cielo para manifestar al
Padre. “A Dios nadie jamás le ha visto: el Hijo unigénito,
que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”.
(S. Juan 1: 18) “Ni al Padre conoce nadie, sino el Hijo, y
aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar”. (S. Mateo 11: 27)
Cuando uno de sus discípulos le dijo: “Muéstranos al
Padre”, Jesús respondió: “Tanto tiempo hace que estoy
con vosotros, ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que
me ha visto a mí, ha visto al Padre: ¿Cómo pues dices tú:
Muéstranos al Padre? ” (S. Juan 14: 8, 9).
Jesús dijo, describiendo su misión terrenal: Jehová “me
ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me a
enviado para proclamar a los cautivos, y a los ciegos
recobro la vista para poner en libertad a los oprimidos”. (s.
Lucas 4: 18.), esta era su obra. Pasó haciendo bien y
sanando a todos los oprimidos de Satanás.
Había aldeas enteras donde no se oía un gemido de
dolor en casa alguna, porque él había pasado por ellas y
sanado a todos sus enfermos. Su obra demostraba su
divina unción. En cada acto de su vida revelaba amor,
misericordia y compasión; su corazón rebosaba de tierna
simpatía por los hijos de los hombres. Tomó la naturaleza
del hombre para poder simpatizar con sus necesidades.
Los más pobres y humildes no tenían temor de allegársele.
Aun los niñitos se sentían atraídos hacia él. Les gustaba
subir a sus rodillas y contemplar ese rostro pensativo, que
AMOR SUPREMO 9
irradiaba benignidad y amor, Jesús no suprimió una
palabra de verdad, sino que profirió siempre la verdad con
amor. Hablaba con el mayor tacto, cuidado y
misericordiosa atención, en su trato con las gentes. Nunca
fue áspero, nunca habló una palabra severa
innecesariamente, nunca dio a un alma sensible una pena
innecesaria. No censuraba la debilidad humana. Hablaba
la verdad, pero siempre con amor. Denunciaba la
hipocresía, la incredulidad y la iniquidad; pero las lágrimas
velaban su voz cuando profería sus fuertes reprensiones.
Lloró sobre Jerusalén, la ciudad amada que rehusó
recibirlo, a él, el Camino, la Verdad y la Vida. Habían
rechazado al Salvador, mas él los consideraba con piadosa
ternura. La suya fue una vida de abnegación y verdadera
solicitud por los demás. Toda alma era preciosa a sus ojos.
A la vez que siempre llevaba consigo la dignidad divina, se
inclinaba con la más tierna consideración hacia cada uno
de los miembros de la familia de Dios. En todos los
hombres veía almas caídas a quienes era su misión salvar.
Tal es el carácter de Cristo como se revela en su vida.
Este es el carácter de Dios. Del corazón del Padre es de
donde manan los ríos de compasión divina, manifestada
en Cristo para todos los hijos de los hombres. Jesús el
tierno y piadoso Salvador, era Dios “manifestado en la
carne” (1 Timoteo 3: 16) .
Jesús vivió, sufrió y murió para redimirnos. El se hizo
“Varón de dolores” para que nosotros fuésemos hechos
participantes del gozo eterno. Dios permitió que su Hijo
amado, lleno de gracia y de verdad, viniese de un mundo
de indescriptible gloria, a un mundo corrompido y
manchado por el pecado, oscurecido con la sombra de la
muerte y la maldición. Permitió que dejase el seno de su
amor, la adoración de los ángeles, para sufrir vergüenza,
insulto, humillación, odio y muerte. “El castigo de nuestra
10 EL CAMINO A CRISTO
paz cayó sobre él, y por sus llagas nosotros sanamos”
(Isaías 53: 5). ¡Miradlo en el desierto, en el Getsemaní,
sobre la cruz! El Hijo inmaculado de Dios tomó sobre sí la
carga del pecado. El que había sido uno con Dios, sintió en
su alma la terrible separación que hace el pecado entre
Dios y el hombre. Esto arrancó de sus labios el
angustioso clamor: “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿por qué me has
desamparado?” (S. Mateo 27: 46). La carga del pecado, el
conocimiento de su terrible enormidad y de la separación
que causa entre el alma y Dios, quebrantó el corazón del
Hijo de Dios.
Pero este gran sacrificio no fue hecho a fin de crear
amor en el corazón del Padre para con el hombre, ni para
moverlo a salvar. ¡No, no! “Porque de tal manera amó Dios
al mundo, que dio a su Hijo unigénito” (S. Juan 3: 16). No
es que el Padre nos ame por causa de la gran
propiciación, sino que proveyó la propiciación porque nos
ama. Cristo fue el medio por el cual él pudo derramar su
amor infinito sobre un mundo caído. “Dios estaba en
Cristo, reconciliando consigo mismo al mundo” (2 Corintios
5: 19). Dios sufrió con su Hijo. En la agonía del Getsemaní,
en la muerte del Calvario, el corazón del Amor Infinito pagó
el precio de nuestra redención.
Jesús decía: “Por esto el Padre me ama, por cuanto yo
pongo mi vida para volverla a tomar” (S. Juan 10: 17). Es
decir: “De tal manera os amaba mi Padre, que aún me
ama más porque he dado mi vida para redimiros. Por
haberme hecho vuestro Sustituto y Fianza, por haber
entregado mi vida y tomado vuestras responsabilidades,
vuestras transgresiones, soy más caro a mi Padre; por mi
sacrificio, Dios puede ser justo y, sin embargo, el
justificador del que cree en Jesús”.´
Nadie sino el Hijo de Dios podía efectuar nuestra
AMOR SUPREMO 11
redención; porque sólo él, que estaba en el seno del
Padre podía darlo a conocer. Sólo él, que conocía la altura
y la profundidad del amor de Dios, podía manifestarlo.
Nada menos que el infinito sacrificio hecho por Cristo en
favor del hombre caído podía expresar el amor del Padre
hacia la perdida humanidad.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su
Hijo unigénito”. Lo dio no solamente para que viviese entre
los hombres, no sólo para que llevase los pecados de ellos
y muriese como su sacrificio; lo dio a la raza caída. Cristo
debía identificarse con los intereses y necesidades de la
humanidad. El que era uno con Dios se ha unido con los
hijos de los hombres con lazos que jamás serán
quebrantados. Jesús “no se avergüenza de llamarlos
hermanos” (Hebreos 2: 11). Es nuestro Sacrificio, nuestro
Abogado, nuestro Hermano, lleva nuestra forma humana
delante del trono del Padre, y por las edades eternas será
uno con la raza que ha redimido: es el Hijo del hombre. Y
todo esto para que el hombre fuese levantado de la ruina y
degradación del pecado, para que reflejase el amor de
Dios y participase del gozo de la santidad.
El precio pagado por nuestra redención, el sacrificio
infinito que hizo nuestro Padre celestial al entregar a su
Hijo para que muriese por nosotros, debe darnos un
concepto elevado de lo que podemos ser hechos por
Cristo. Al considerar el inspirado apóstol Juan “la altura”,
“la profundidad” y “la anchura” del amor del Padre hacia la
raza que perecía, se llena de alabanzas y reverencia, y no
pudiendo e ncontrar lenguaje conveniente en que
expresar la grandeza y ternura de este amor, exhorta al
mundo a contemplarlo. “¡Mirad cuál amor nos ha dado el
Padre, que seamos llamados hijos de Dios!” (1 S. Juan 3:
1) ¡Qué valioso hace esto al hombre! Por la transgresión,
los hijos del hombre se hacen súbditos de Satanás. Por la
12 EL CAMINO A CRISTO
fe en el sacrificio reconciliador de Cristo, los hijos de Adán
pueden ser hechos hijos de Dios. Al revestirse de la
naturaleza humana, Cristo eleva a la humanidad. Los
hombres caídos son colocados donde pueden, por la
relación con Cristo, llegar a ser en verdad dignos del
nombre de “hijos de Dios”.
Tal amor es incomparable. ¡Hijos del Rey celestial!
¡Promesa preciosa! ¡Tema para la más profunda
meditación! ¡El incomparable amor de Dios para con un
mundo que no lo amaba! Este pensamiento tiene un poder
subyugador y cautiva el entendimiento a la voluntad de
Dios. Cuanto más estudiamos el carácter divino a la luz de
la cruz, más vemos la misericordia, la ternura y el perdón
unidos a la equidad y la justicia, y más claramente
discernimos pruebas innumerables de un amor infinito y de
una tierna piedad que sobrepuja la ardiente simpatía y los
anhelosos sentimientos de la madre para con su hijo
extraviado.
“Romperse puede todo lazo humano, Separarse el
hermano del hermano, Olvidarse la madre de sus hijos,
Variar los astros sus senderos fijos; Mas ciertamente nunca
cambiará El amor providente de Jehová”.

¿POR QUE ENGAÑAN?

En la actualidad los Seres humanos vivimos en un mundo donde impera la maldad, la mentira y el engaño. Todo el tiempo la gente está engañando a los demás, manipulando con mentiras haciéndoles creer cosas falsas. El arma  principal de los que engañan es la manipulación, esta consiste en hacer creer a las otras personas situaciones desviadas de la verdad para llevarlos por un camino para que puedan creer sus mentiras, los van preparando, los vas preparando poco a poco, para que al final crean lo que el engañador quiere que crean. El engaño ha sido y es una herramienta muy utilizada en todos los niveles de la sociedad. El hijo engaña al padre, el esposo engaña a la esposa, la esposa engaña al esposo. La gente a través de los medios de comunicación engaña a la población haciéndoles creer cosas que no son como ellos dicen. El engaño tiene un  fin, tiene un propósito y debemos estar alertas sobre qué es lo que buscan estas personas con decir mentiras, hay que indagar qué es lo que hay detrás de los que nos quieren hacer que creamos, que es lo que realmente quieren decir, cuáles son las verdaderas intenciones, sus propósitos, hacia el cual nos están conduciendo. El engaño, al final de cuenta es un arma que tiende a volverse en contra de la persona que lo emite, es un boomerang que se devuelve a él, la Palabra del Señor dice: “mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” ( 2 Timoteo 3:13)

y cuando la persona que engaña es descubierta o puesta en evidencia, sencillamente trata de cambiar la situación, trata de tergiversar las cosas de tal manera de que el no quede como culpable “Yo no Fui” es el típico “Yo no fui” y muchas veces trasladan la culpa a otras personas. El engaño en sí mismo es una forma perversa de manipular a las personas, es una forma perversa de engañar al mundo y lo peor es engañarse a sí mismo. Así son los engañadores, recuerden que la palabra de Dios dice: 7No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (Gálatas 6:7) y en otro texto nos recuerda la palabra de Dios que siempre la verdad se conocerá, todo lo que está oculto al final saldrá a flote, siempre se conocerá la verdad, no hay nada oculto debajo de la tierra que no pueda ser expuesto al descubierto.

Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. (Mateo 10:26)

 

Y el mismo tratamiento es expresado en el libro de Marcos 4:22 y  Lucas 8.17.

Entonces, ¿Por qué engañamos? La biblia dice:

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” (1 Corintios 6:9-10)

 

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” (Galatas 5:19-21)

 

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apocalipsis 21:8)

 

 

Entonces, los mentirosos no heredaran el Reino de los cielos, si realmente sabemos que esto es así, ¿Por qué ponemos en riesgo nuestra salvación?, ¿Por qué ponemos en riesgo la promesa más grande que nos dio nuestro señor Jesucristo?, Jesús nos promete en su Santa Palabra que estaremos en la eternidad con Él. Si seguimos mintiendo y no nos arrepentimos, de las cosas malas que hacemos, de este pecado tan grande como es la mentira, terminaremos en condenación, nuestra alma irá directamente al lago que arde con fuego y azufre, sufriremos la muerte segunda conjuntamente con las fuerzas del mal, que al final serán vencidas por nuestro Señor Jesucristo.

Mentimos, mentimos, mentimos y seguimos mintiendo, pero porque mentimos, porque mentimos, no es más fácil decir la verdad. Recuerden que por la verdad murió Cristo.

Soy de los que creen que si nosotros decimos la verdad, las demás personas serán movidas a misericordia, porque La Palabra de dios dice:

“Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.” (Romanos 9:15)

Así que, en este sentido seremos movidos a misericordia y entenderemos las cosas porque esta persona hizo lo que hizo, porque esta persona dice lo que dice, porque está mintiendo y entonces, llegaremos a un nivel de comprensión tal, que lleguemos a perdonarlo. Además esto es un mandato de nuestro Señor Jesucristo cuando nos dice:

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12.28)

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. (Lucas 6.37)

 

Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. (Juan 15.12)

 

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. (Romanos 12:10)

 

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. (Romanos 13:8)

Como podemos ver en estas citas Bíblicas se nos manda que nos amemos los unos a los otros. ¿Cómo podemos ser capaces de ignorar tal mandamiento de Nuestro Señor Jesucristo?

Señor ten misericordia de aquellas personas que cometen este pecado, señor, no les tomes en cuenta este pecado, toma el control de su mente y su corazón para que sean perdonados para que digan siempre la verdad. Espíritu Santo de Dios ponemos en tus manos a aquellas personas que están continuamente mintiendo, engañando, manipulando a las demás personas.

Ellos piensan que las demás personas no se dan cuenta del engaño a que están siendo sometidas. Es posible que la primera vez, nos comamos el cuento pero la segunda o tercera vez quedarán al descubierto, cuales son las verdaderas intenciones de estas personas engañadoras que continuamente están engañando, mintiendo, manipulando para llevarnos a realizar el cumplimiento de sus objetivos con el fin que creamos una u otra situación hacia la cual el engañador nos quiere conducir.

Veamos algunos ejemplos de engaño, el más común ocurre en el seno conyugal, cuando uno de los cónyuges fuera del matrimonio se busca a otra persona, ya sea la esposa o el esposo se buscan amantes, esto se llama adulterio, ósea que aquí hay doble pecado, hay pecado de adulterio y el pecado de engaño, de la mentira que también está tipificado en la palabra de Dios, como lo mencionamos anteriormente (Galatas 5:19-21), recalcamos que las personas que cometen este pecado No heredaran el reino de Dios. Otro típico ejemplo de engaño es lo que hacen los hijos a  sus padres cuando hacen cosas indebidas como consumir licor, consumir drogas, manipulan a sus padres o tienen relaciones sexuales indebidas o hacen daño a otras personas y siempre mienten a sus padres engañándolos apareciendo de que no han hecho absolutamente nada y los padres le creen, los padres confían en ellos y al final terminan desviados del camino y eventualmente caerán en las manos de la justicia divida.

Hay otro tipo de engaño cuando en esposo o la esposa manipula a los hijos haciéndoles creer cosas sobre el Padre o la Madre, sobre todo cuando son divorciados. Les dicen cosas sobre la otra persona, que la mayor parte de las veces son falsas, son producto de una manipulación, cuyo solo objetivo es ponerlos en contra de la otra persona.

Pero hay que destacar el engaño colectivo, cuando se manipula información, para hacerles creer a una población situaciones distintas a la realidad. Debemos estar alertas para no caer en la trampa de estas personas o grupos cuyos intereses y objetivos obscuros no son manifestados, haciéndonos cómplices de sus fechorías. Recuerden que de igual forma la justicia divina caerá sobre estas personas o grupos y los que se prestan como cómplices, las consecuencias están claras, perderemos la oportunidad de pasar la eternidad con nuestro Señor Jesucristo y  terminaremos en condenación, nuestra alma irá directamente al lago que arde con fuego y azufre, sufriremos la muerte segunda conjuntamente con las fuerzas del mal, que como ya expresamos, al final serán vencida por nuestro Señor Jesucristo, ya que conocemos el final de esta lucha entre el bien y el mal (ver el Libro de Apocalipsis).

De todas maneras siempre podemos seguir el camino de Jesús y pedirle ayuda, seguir el modelo de Jesús. Hay que seguir los pasos que Jesús siguió. Amen, Amen, Amen.

LUCHAR CONTRA LA CORRIENTE

En nuestro diario vivir, continuamente estamos batallando para el logro de las cosas y no permitimos el fluir de la energía necesaria que lleva a concretar lo que andamos buscando.  Es así que empezamos a luchar contra la corriente y no prestamos atención a las señales del camino, que nos indican la mejor dirección que debemos seguir, empeñándonos tercamente e insistiendo en soluciones muy poco prácticas, que no van a permitir un resultado optimo de lo que queremos.

Por lo general, luchar contra la corriente nos conduce al fondo del rio, en el cual pereceremos  a menos que nos aferremos a los salvavidas que la vida, continuamente nos envía, sin embargo seguimos tercamente empeñados en lógralo por nosotros mismos con nuestras propias fuerzas, anclados en ese necio orgullo que nos marchita el corazón y mata el espíritu.

Qué tal si cada uno de nosotros tuviera a alguien sobre el cual poner nuestras cargar y descansar. En las Sagradas Escrituras (La Biblia), lo tenemos, Jesucristo nos invita diciéndonos:

Venid a mí y descansad

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30

 

Por otra parte Jesús expresa que si primero lo buscamos a él, todo lo demás vendrá y no tendremos que vivir afanados por las cosas que buscamos o necesitamos para vivir.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33

Como podemos ver, si tomamos para nosotros esta enseñanza de Jesús y la aplicamos en nuestro diario vivir, no tendremos necesidad de vivir luchando contra la corriente y al final del camino perecer. Debemos pasar toda la responsabilidad sobre Él (Jesús). Una vez que nosotros ponemos sobre Él a nuestras familias, la vida diaria y todo lo demás, recibiremos la sabiduría de Dios y podremos vivir como Él quiere, manejando todos los problemas con la fe y el poder que Dios nos ha dado. Sigamos a Jesús quien aligera la carga de aquellos que viven trabajados y cargados. Al final El Señor los hará descansar.

He decidido ser feliz

Reflexionando en la pregunta planteada en mí última nota sobre ¿Qué quieres, tener la razón o ser feliz?, hoy he decido firmemente ser feliz.

A pesar de las circunstancias que diariamente nos plantea la vida, ya sean estas favorables o desfavorables, debemos siempre mantener una actitud positiva, apartando de nuestra mente aquellas ideas perversas que quieren influir en nosotros, haciéndonos desviar del camino del bien. Recordemos que las mejores decisiones siempre las tomaremos cuando nuestras emociones se mantengan calmadas, así tendremos la mente clara y podremos ver esa luz que siempre nos guía y escuchar la dirección divina que nos indica el mejor camino a seguir.

Ser feliz es parte de una decisión personal y debemos tomar ventaja de ello. La  tendencia es esperar que los demás nos hagan felices, sin darnos cuentas que la decisión está en nosotros, ahora ya somos consientes que podemos hacerlo, podemos tomar aquí y ahora la decisión de ser feliz y seguro nuestro entorno cambiará ya que radiaremos a los demás ese flujo maravilloso de energía positiva que nos embarga en todo momento. Seguidamente les presenta un texto sobre el poder del pensamiento positivo:

EL PODER DEL PENSAMIENTO POSITIVO:

“Todos tenemos el poder de hacer que nuestro cuerpo nos obedezca. Siempre que dirijamos nuestro pensamiento hacia algo, allí también va dirigida nuestra energía. ¿Cuántas veces hemos tenido un pensamiento negativo repetidamente hasta que al fin se ha hecho realidad? ¿Por qué no cambiar esos pensamientos negativos por positivos? Ahora es el tiempo de poner en práctica ese inmenso poder que vive dentro de ti.

Las frases que aparecen a continuación no son otra cosa que afirmaciones positivas, repítelas diariamente y en voz alta con firmeza y suavidad,  y no tardarás en ver a su tiempo la transformación maravillosa que le ocurre a tu vida.

  • Hoy… Es el momento de SANAR.
  • Hoy…Mi cuerpo, mi mente y mi espíritu forman un equipo SANO.
  • Hoy… Mi cuerpo es un magnífico lugar donde vivir.
  • Hoy… Permito que el amor de mi corazón limpie y sane cada parte de mi cuerpo y todas mis emociones.
  • Hoy… Dentro de mí siento una magnífica y dinámica energía.
  • Hoy… Y cada día que pasa mi salud mejora en todo momento.
  • Hoy… Atraigo a mi vida a las personas,  los lugares y las cosas que necesito para mi completa curación.
  • Hoy… Me veo y me siento estupendamente.
  • Hoy… Tengo una maravillosa y afectuosa relación con mi médico.
  • Hoy…  Sé que merezco SANAR.”

En resumen, debemos mantenernos vigilante o estar consciente de lo que pensamos o está pasando por nuestra mente a cada instante, para evitar que los pensamientos negativos se apoderen de nuestra mente. Cuando detectemos esta clase pensamiento hagamos el esfuerzo de cambiarlo por pensamientos y actitudes positivas. Si cambias tu manera de pensar podrás logar ver en todo el lado bueno de la vida y direccionarte, cada día, hacia una mejor manera de vivir y alcanzar la felicidad que tanto anhelas.

He decidido ser feliz

Reflexionando en la pregunta planteada en mí última nota sobre ¿Qué quieres, tener la razón o ser feliz?, hoy he decido firmemente ser feliz.

A pesar de las circunstancias que diariamente nos plantea la vida, ya sean estas favorables o desfavorables, debemos siempre mantener una actitud positiva, apartando de nuestra mente aquellas ideas perversas que quieren influir en nosotros, haciéndonos desviar del camino del bien. Recordemos que las mejores decisiones siempre las tomaremos cuando nuestras emociones se mantengan calmadas, así tendremos la mente clara y podremos ver esa luz que siempre nos guía y escuchar la dirección divina que nos indica el mejor camino a seguir.

Ser feliz es parte de una decisión personal y debemos tomar ventaja de ello. La  tendencia es esperar que los demás nos hagan felices, sin darnos cuentas que la decisión está en nosotros, ahora ya somos consientes que podemos hacerlo, podemos tomar aquí y ahora la decisión de ser feliz y seguro nuestro entorno cambiará ya que radiaremos a los demás ese flujo maravilloso de energía positiva que nos embarga en todo momento. Seguidamente les presenta un texto sobre el poder del pensamiento positivo:

EL PODER DEL PENSAMIENTO POSITIVO:

“Todos tenemos el poder de hacer que nuestro cuerpo nos obedezca. Siempre que dirijamos nuestro pensamiento hacia algo, allí también va dirigida nuestra energía. ¿Cuántas veces hemos tenido un pensamiento negativo repetidamente hasta que al fin se ha hecho realidad? ¿Por qué no cambiar esos pensamientos negativos por positivos? Ahora es el tiempo de poner en práctica ese inmenso poder que vive dentro de ti.

Las frases que aparecen a continuación no son otra cosa que afirmaciones positivas, repítelas diariamente y en voz alta con firmeza y suavidad,  y no tardarás en ver a su tiempo la transformación maravillosa que le ocurre a tu vida.

  • Hoy… Es el momento de SANAR.
  • Hoy…Mi cuerpo, mi mente y mi espíritu forman un equipo SANO.
  • Hoy… Mi cuerpo es un magnífico lugar donde vivir.
  • Hoy… Permito que el amor de mi corazón limpie y sane cada parte de mi cuerpo y todas mis emociones.
  • Hoy… Dentro de mí siento una magnífica y dinámica energía.
  • Hoy… Y cada día que pasa mi salud mejora en todo momento.
  • Hoy… Atraigo a mi vida a las personas,  los lugares y las cosas que necesito para mi completa curación.
  • Hoy… Me veo y me siento estupendamente.
  • Hoy… Tengo una maravillosa y afectuosa relación con mi médico.
  • Hoy…  Sé que merezco SANAR.”

En resumen, debemos mantenernos vigilante o estar consciente de lo que pensamos o está pasando por nuestra mente a cada instante, para evitar que los pensamientos negativos se apoderen de nuestra mente. Cuando detectemos esta clase pensamiento hagamos el esfuerzo de cambiarlo por pensamientos y actitudes positivas. Si cambias tu manera de pensar podrás logar ver en todo el lado bueno de la vida y direccionarte, cada día, hacia una mejor manera de vivir y alcanzar la felicidad que tanto anhelas.

La actitud frente a la vida

Cada día podemos ver que, los seres humanos llevamos una vida desenfrenada, por una parte somos arrastrados por: los placeres de la vida, llevar una vida fácil sin esfuerzo alguno, diversión al máximo, adquirir todo tipo de bienes materiales que nos ofrece el mundo..etc., y por otro lado las pasiones desenfrenadas de pensar solo en sí mismo, llevándonos, todo esto, cada día a alejarnos de nosotros mismos. Hagamos una pausa y reflexionemos ¿Que estamos haciendo?, ¿Realmente todo esto tiene alguna relación sobre cómo me siento?, ¿Por qué no ha logrado alcanzar mis objetivos y metas?, ¿Soy yo mismo o alguien más está manejando mi vida?, son estas interrogantes, entre otras, que debemos respondernos sobre nosotros, para despertarnos del sueño profundo que nos impone la sociedad actual, que nos quiere manejar a su voluntad. ¿Qué debo hacer? A caso necesito realizar un viraje a mi vida.

Cada uno de nosotros tenemos sueños, objetivos y metas que nos hemos trazado en la vida, hemos planificado de alguna u otra forma la ruta que vamos a seguir en transcurso de nuestra vida, planteándonos cada vez objetivos y metas de mayor retos cuando logramos o alcanzamos las ya planteadas, sin embargo los obstáculos del camino no nos dejan avanzar, manteniéndonos sumergidos en acciones y tareas que nada tienen que ver con lo que nos planteamos para nosotros mismos.

Focalicémonos en lo que realmente queremos, que no nos distraigan los cantos de sirenas que escuchamos diariamente, mantengamos una actitud positiva en cada momento y una mente abierta, fijándonos en cada detalle del camino.

La vida es bella para desperdiciarla en cosas banales que no aportan nada a nuestra felicidad.

Alguien dijo ¿Qué quieres tener la razón o ser feliz?, creo que esto tiene mucho que ver con nuestra actitud frente a la vida.